Descanso

Cronobiología

El sueño es un proceso natural de todo ser humano o animal que se produce cuando el cuerpo no se encuentra en estado de vigilia. Mientras la vigilia implica que todas las funciones del cerebro se encuentran en su tope de operatividad, por asociación natural se reconoce que con la muerte cerebral todos esos procesos biológicos están totalmente inhibidos o apagados a excepción del sueño, que se encuentra a caballo entre ambos estados.

Según su etimología, el término cronobiología se separa en tres raíces propias del griego que dan una idea general sobre su rol. La primera de ellas es kronos, que se asocia comúnmente con tiempo; bios, que se refiere a todo aquello en el universo que posee vida; y logos, que dentro del entorno filosófico, se vincula con procesos del pensamiento y el uso de la razón. A partir de lo antes descrito, se puede definir la cronobiología como la ciencia que estudia los tiempos o ritmos de los diferentes procesos biológicos.

El aporte más importante de esta área de conocimiento ha sido la apertura hacia un universo de herramientas para comprender el sueño, no solo como un ciclo que surge a causa de la fluctuación periódica en el ambiente de la luz y la oscuridad, sino que indaga en factores neurológicos, hormonales y ambientales para fundamentar sus explicaciones.

Ciclos del sueño: sus cinco etapas

A través de las prácticas de la cronobiología y de la medicina del sueño, se ha demostrado que este proceso es en sí mismo, es un estado no uniforme del cuerpo, en el que el cerebro y sus funciones transitan por cinco fases distintas, descritas a continuación:

  1. Entrada al sueño: durante esta fase, el cerebro se encuentra aún con cierta actividad, y se mantiene despierto y alerta; y comienza una transición en la que se producen ondas electromagnéticas llamadas beta, vinculadas a estados en los que la atención está dirigida a tareas cognitivas.
  2. Estado NREM I: las siglas NREM provienen de los términos en inglés non-rapid eye movement que se traducen como “movimiento ocular no rápido”, y es identificada como la etapa del sueño tranquilo. En el nivel I todo el cuerpo está en momento de conseguir la relajación, y eventualmente las actividades corporales y cerebrales comienzan a disminuir con períodos de contracciones involuntarias.
  3. Estado NREM II: esta fase ocupa al menos un 50% del ciclo de sueño de la mayoría de las personas. Es precisamente aquí cuando el cerebro comienza a experimentar rachas de actividad por medio de ondas cerebrales rápidas y rítmicas a las cuales se conoce como husos del sueño. Además se genera una disminución notable en la temperatura corporal y en la frecuencia cardíaca.
  4. Estado NREM III: en esta etapa es cuando se producen ondas delta en nuestro cerebro y son consecuencia de procesos reparadores y regenerativos del Sistema Nervioso Central.
  5. Estado o sueño REM: sus siglas se pueden traducir al español como “movimiento ocular rápido” y es comúnmente conocido como “sueño activo”, lo que hace alusión a que ya para este periodo, la actividad cerebral comienza a retomar sus funciones de vigilia, pese a que hay una relajación muscular completa.

Trastornos del sueño

En el siguiente cuadro se podrán apreciar los trastornos del sueño más comunes y sus principales efectos:

Insomnio

Implica una imposibilidad o dificultad para conseguir conciliar el sueño, o bien permanecer descansando para cumplir con los ciclos de sueño exitosamente.

Apnea del sueño

Se producen alteraciones en la continuidad del sistema respiratorio mientras se duerme.

Trastorno de pesadillas

Tiene lugar con la aparición repentina, continua y por largos periodos de imágenes en el cerebro que suelen estar relacionadas con peligros o amenazas inminentes.

Trastorno de conducta durante el sueño REM

Son alteraciones musculares por lo general, que ocasionan movimientos bruscos.

¿Qué se recomienda para conciliar el sueño?

Hay ciertos hábitos que pueden incorporarse en la alimentación diaria y que pueden coadyuvar al alcance de un sueño mucho más efectivo. Algunos de ellos se señalan a continuación:

  • A fin de combatir el cambio brusco en el ritmo cardíaco se recomienda consumir melatonina, ya que esta promueve que paulatinamente se ajusten las funciones del corazón para poder lograr el descanso.
  • Al extraer de la fitoterapia herramientas útiles para la atención de este problema, se ha comprobado que el consumo controlado y oportuno de plantas que ayudan a conciliar el sueño como la valeriana, melisa o pasiflora, amapola de california y grifonia, generan sobre el organismo una recuperación progresiva del ciclo del sueño.
  • Consumir vitaminas, del complejo B y D que facilitan en el cuerpo la producción de serotonina, hormona que garantiza el mantenimiento de funciones vitales, entre ellas, la regulación del estado anímico, así como también el control sobre el ciclo de vigilia y reposo.

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