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¡Peques, a la cama!

  • ¡Peques, a la cama!

    ¡Peques, a la cama!

    Según la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), uno de cada 3 niños menor de 5 años tiene trastornos de sueño. Un dato preocupante ya que a estas edades el cerebro está en pleno desarrollo y un problema de sueño podría repercutir en su correcta formación.

     

    La dificultad para conciliar el sueño es uno de los trastornos más frecuentes y la principal causa es la deficiente adquisición del hábito del sueño, normalmente debida a los múltiples cambios que realizan los padres para intentar que el niño se duerma.

     

    Los padres deben saber que es importante que a sus hijos, desde que son bebés, les conviene seguir unas pautas y adoptar unos hábitos que les ayudarán el resto de su vida a conciliar el sueño de forma natural. Según el Dr. Estivill, cuyo método es uno de los más seguidos, esas normas de conducta, de las que os hacemos un breve resumen, deben ser aplicadas con firmeza, pero sin perder el tono de cariño y afectividad. ¡Toma nota!

     

    • Desde el primer día, la habitación debe estar oscura y sin ruidos, para que aprendan a distinguir el día de la noche y puedan sentirse relajados.
    • De manera rutinaria deben acostarse temprano, preferiblemente a la misma hora cada día y en su cuna o cama. El baño antes de cenar es muy recomendable.
    • Si el niño llora, averiguar la causa (pañal sucio, sed, hambre, calor…) y una vez solucionado el problema, volverlo a dejar en su cuna. Si llora de nuevo, no acudir de forma inmediata ya que, si le dejamos unos minutos, es muy probable que acabe durmiéndose.
    • Evitar que se duerman frente al televisor o en la cama de los padres.

     

    Es conveniente que los niños lleguen a la edad escolar habiendo aprendido a dormir de forma correcta ya que la falta de sueño continuada puede presentar a corto plazo problemas de atención, concentración y memoria, irritabilidad, cansancio y, en general, disminución del rendimiento escolar. Así que no debe haber excusas a la hora de enviar a los peques a dormir. ¡Y cada día a la misma hora!

     

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